Restaurante Galufo
Opinión personal de un cliente de este restaurante
Nunca había comido tan mal en un sitio. El sitio la verdad es que es no está mal. Pero sinceramente, yo voy a un restaurante a COMER. Si luego es chulo, hay buen rollo y demás, estupendo. Pero lo primero es lo primero.

Es una especie de restaurante-tienda de muebles que está en San Sebastián de los Reyes. Cerca de Antena 3. Para tomar una cañita, estupendo. Pero para comer... atento.
Pedimos cuatro platos:
- Ensalada Galufo: Tenía lechuga, trozos de manzana que debía llevar cortada en la nevera del día anterior, pollo tipo chicle y el fondo del plato lleno de agua. Debían tener la lechuga guardada y al lavarla se conoce que lo de escurrir no se lleva en este sitio. Era la típica ensalada que te sirven en un restaurante de menú a 6 euros.
- Mini-croquetas "caseras": Asombroso. Como se puede tener tanto morro. De caseras nada. Croquetas congeladas seguro. Para ser congeladas no estaban mal, pero no era lo que ponía en la carta. Desde luego, si eran caseras no tienen ni idea de hacer croquetas. ¡Casi 6 euros por media ración de mini-croquetas congeladas!
- Huevos estrellados con gulas y gambas: Esto se merece un aplauso a la incompetencia. Lo único que más o menos estaba bien hecho eran los huevos (estaría bueno); si no supieran hacer un huevo frito ya es para querellarse. Las patatas fritas estaban como si hubieran apagado el aceite y las hubieran dejado un buen rato sin sacarlas. Aceitosas a más no poder. Las gulas, bueno, creo que había 10 ó 15 como mucho. Las gambas, de esas de bote que venden en el Opencor por un par de euros. Pequeñitas y contadas, cuatro gambas.
- Solomillo cebón al ajillo: Esto lo probamos y lo escupimos en el plato. La carne sabía como avinagrada, muy fuerte, por decir un sabor. Asquerosa. No sé si estaba condimentada de forma excesiva o es que estaba en mal estado. La carne en sí no estaba dura pero sabía a rayos.
El caso es que como dejamos todo en el plato el camarero, muy amable (todo hay que decirlo), nos preguntó que si no nos había gustado. Le comentamos lo que pasaba, de una forma muy parecida a como lo cuento aquí, quizás con un poco más de tacto (no sé como me contuve porque era para montar un escándalo) y nos dijo que lo sentía. Pude darme cuenta como le comentaba el asunto a uno de los que parecía dueño, encargado o algo así y el tipo va y desaparece. Ni se dignó a venir a hablar con nosotros. Yo no pretendo que no me cobren. Cuando uno entra en un restaurante se arriesga a que pasen estas cosas. No vuelves y ya está. Pero por lo menos esperas que el que te acaba de timar, dé la cara. Si lo llego a saber, aunque hubiera tenido que pagar el doble, me hubiera ido al Gaztelupe. Al menos, sabes que vas sobre seguro. Pagas lo que comes y no sales sintiéndote como un idiota.

De lo que me arrepiento es de no haber pedido la hoja de reclamaciones en su momento. Pero claro, que pones, ¿que la comida no te ha gustado? La carne probablemente estaba en mal estado pero ¿cómo lo demuestras? Estoy tan decepcionado que he querido quejarme de alguna forma y ésta es la mejor que he encontrado.
Ya sabes, si te quieres echar una cañita y ver el local, tú mismo . Pero si lo que quieres es comer en condiciones, vete al Ikea que está allí al lado y tómate un perrito de esos que ponen allí. Te prometo que lo disfrutarás más.
Por mi parte, a partir de ahora, cada vez que quiera decir que algo no me gusta diré:
¡ESTO ES UNA GALUFADA!
Por supuesto, nos quedamos con hambre. No quisimos seguir arriesgándonos con el postre y nos fuimos a almorzar a otro sitio. Esta vez, sobre seguro.
Tú mismo. ¡Suerte!